domingo, noviembre 06, 2011

En Bodhgaya, donde se iluminó Buda

Estoy en la "N", he puesto la ruta más corta, por ahorrar tiempo :P

Gente meditando debajo del árbol donde se iluminó Buda.
Una niña de los alrededores


Hoy me he dado mi primera ducha de agua caliente desde hace más de un mes. Ha sido lo más larga que puede ser en una guesthouse india. No es que no haya hoteles con agua caliente por donde he estado, es que eran “caros” (de 15 a 20 euros la noche). Mi presupuesto para dormir va de 100 (1,5E) a 500 (7,5E) rupias por noche, y no es cuestión de pagar siempre lo más caro. Y a decir verdad, una vez de que te acostumbras tampoco es tan grave. Pero de vez en cuando, es un lujazo que merece la pena pagar.

Normalmente por el norte, como hace más frío, casi todo el mundo tiene agua caliente. Pero en el sur, a veces preguntas “¿hay agua caliente?” y te miran raro. Como si estuvieras pidiendo Moet Chandon para el desayuno xDD También tengo que estudiar este efecto exfoliante que tiene el spray antimosquitos. En Orissa y en Calcuta dicen que hay mucho riesgo de malaria y dengue así que me he untado bien de arriba abajo.

Esta mañana a las 5,30 am estaba practicando uno de los deportes de riesgo más extendidos en la India: coger un rickshaw de Gaya a Bodhgaya. No es que sea exclusivamente en este pueblo, pero como la carretera está que da pena, en cada bote me tenía que agarrar para no salir disparada por la ventana. Ah, que no hay ventanas xD

He llegado a Bodhgaya, y después de domir un par de horas, he hecho la visita obligada al templo donde está el árbol debajo del cual Buda se iluminó. He venido yo y el primer ministro tailandés, así que, como es lógico, había mucha seguridad y han precintado el recinto durante unas horas. Pero yo ya estaba dentro, y se estaba tan bien que he perdido la noción del tiempo.

Bodhgaya atrae a muchísimos budistas, e incluso cuando en Dharamsala (McLeod Ganj) hace demasiado frío, el mismo Dalai Lama y muchos monjes vienen para acá a quedarse unos meses.

El pueblo en sí no tiene nada, más que gente muy humilde, un montón de guesthouses y hoteles, restaurantes, y tienditas de souvenirs. Pero lo que sobra aquí son PESAOS. No me había sentido tan acosada desde Delhi. Era dar un paso, y ya venía alguien diciendo ¨hi, were are you from? what’s your job? Do you wanna meet me after? I can show you the town” o la variante de ¨Namaste! what country? Do you wanna go with me?“ y luego todo lo demás.

Además, todos te dicen ¨mira, tienes que andarte con cuidado, porque por aquí hay mucha gente que al verte sola, va a intentar venir aquí y hacer de guía, o venderte algo. Por cierto, soy periodista, trabajo para la bbc y justo casualidad llevo un video que hice del Dalai Lama en la mochila. No los vendo, porque yo no vendo cosas, pero lo que sí pido es un donativo...”

He acabado hasta la p*lla de responder “what’s your name? What country? what’s your job?”. Al final les decía que no hablaba inglés y a tomar por culo. Buff, con lo bien que estaba en Calcuta, a mi puta bola.

Bueno, pensaba quedarme un par de días más, pero como el pueblo en sí no tiene nada, y los cursos de meditación son de 10 días, creo que mañana cogeré un tren para ir a Varanasi, otra ciudad en la que tienes que salir a la calle con chaleco antibalas. Ya os contaré.


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