miércoles, mayo 15, 2013

Consejos para regatear en la Medina de Marrakech

 El zoco de Marrakech

El lunes a la noche ya llegué de este país maravilloso, pero mientras venía en el avión se me ocurrió hacer un post sobre el regateo. Suele ser algo difícil y estaba desentrenada, pero fue como andar en bicicleta: una vez que me puse a ello, salío solo xD

Lo fundamental para regatear es caerle bien al vendedor. Si le caes en gracia, lo mismo tiene ganas de venderte algo sin sangrarte y te baja el precio. Así que conviene entrar con una sonrisa en la boca, saludando, preguntando por la familia o por algo que se preste a conversación.

Después, tampoco conviene avalanzarse sobre aquello que nos gusta cual águila real sobre una presa, puesto que una vez que descubren lo que te gusta, misteriosamente, será el objeto más caro de la tienda: o por el trabajo del artesano, o por el color, o por la calidad, o por el acabado...

Así que hay que ir preguntando por varios objetos y pasar de uno a otro con curiosidad. Y en medio, metemos lo que nos gusta.  También conviene tener una idea de lo que puede costar o hasta dónde puedes habar habiendo mirado el alguna otra tienda para comparar.

Hay que partir de la base de que ellos son perros viejos y nos dan siete millones de vueltas. Cualquier cosa que digas -de dónde eres, qué te gusta, en qué trabajas,  la cara que pongas, lo que le consultes a tu amiga... - le dará pistas al vendedor de cuánto te puede sacar.

Así que hay que ser cordial pero sin contarle nuestra vida. O si damos datos, hay que ser conscientes del efecto que tienen. Algunas bromas sanas tampoco vienen mal, ayudan a relajar el ambiente.

Una vez que preguntas un precio, ellos esperan que compres. Así que cuidado con regatear a la ligera. Si ellos te dicen 160, y quieres pagar 100, tendrás que empezar por 60 para ir subiendo. Si ellos vam bajando de precio y tú  no, quedas como un intransigente. Y si de partida ya le das un precio muy bajo, puede ser que se le quiten las ganas de seguir. Así que, como decía, el hecho de tener un precio orientativo viene muy bien.

Así que si ellos te dicen 150, luego tú dices 70, y así hasta que cierres en 90, 100 o 110, como mucho.

A veces suele ser mejor ir a última hora de la tarde porque puede ser que encuentres al comerciante que lleva todo el día sin vender un bolígrafo y esté deseando quitarse el gafe de encima. Yo en particular, no compro a vendedores que me caen mal o me presionan demasiado. Hay algunos que solo buscan desplumarte.

Eso sí, si te vas de una tienda sin comprar y luego vuelves, no esperes que te bajen el precio. Incluso puede que te lo hayan subido desde su última oferta. Ya te tienen agarrado por los huevos. Así que será difícil conseguir que te igualen lo último que te dijeron.

Como todo, hay gente que se presta más al regateo que otros. Hay algunos que sólo quieren trincar la pasta y perderte de vista. Es mejor pasar de estas tiendas.


Qué no decir cuando estás regateando: (casos reales)

"¡Qué barato! Esto en España te cuesta el doble".
"Esto en España no lo encuentras".
"El de la otra tienda nos pidió más".
"Ese era el que te gustaba, ¿no?".
"Llevas todo el día detrás de uno de esos".
"Era justo lo que estaba buscando..."

Si estornuda el vendedor, no digáis "Jesús", a mí me salió sin querer... @_@

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