sábado, septiembre 28, 2013

Club de fans




Estoy viendo Cazamariposas en Divinity. Me encanta. Sí, me encanta ver lo trivial que puede llegar a ser la naturaleza humana. Es como poner un hamster en una rueda y verlo correr. Lo miro con perplejidad y curiosidad mientras me vienen ideas a la cabeza.

A mí me encanta la moda. Disfruto con las revistas, los desfiles y las nuevas tendencias. Yo soy de las que entra en las tiendas de
Louboutin o Jimmy Choo sólamente a probarse zapatos que nunca se comprará. Pero, ¿a qué punto hay que llegar para pensar que esa es la única realidad de tu vida? Yo nunca tendré unos Louboutin. Sin embargo, admiro su belleza, como puedo admirar un cuadro bonito, o una escultura impactante. Otra cosa es ponérmelos yo. ¿Diez centímetros de tacón? No, gracias. No estoy para sufrir. Yo soy de las que los compraría para verlos en otra persona si no valieran 600 euros el par.

Siguiendo con el tema de Cazamariposas, hay un apartado en este programa que se llama "guerra de fans". Se trata de, usando las redes sociales, contabilizar qué club de fans retwitea, comenta, o cuelga en instagram más fotos de sus ídolos. Después, declaran a un club de fans "ganador" (aún no sé de qué) y le hacen una entrevista en la televisión en la que dicen lo mucho que les gustan sus ídolos.

Y, como siempre que veo la tele, me pregunto: ¿qué puede llevar a alguien a ser un fan maníaco y a competir por ver quién quiere y adora más a una persona? Si estuviéramos en la edad media, los quemarían por herejes xDD

Yo lo que veo es que necesitamos un referente con quien identificarnos para sentirnos bien. Algunos usan a famosos, y otros usan a personas de su entorno. "¡Qué guay es fulanito! Quiero ser como él..." y cosas de esas. Tampoco quiero decir que no haya que admirar a gente. De hecho, yo admiro a mucha. Admiro a compañeros de trabajo, que tienen la habilidad para hacer que la gente les escuche. Admiro a currantes que son capaces de trabajar 18 horas y estar como un clavo a las 8 el día siguiente. Admiro también la creatividad del los artistas que escriben obras o pintan cuadros. Y admiro la tenacidad de los deportistas que se dejan la piel por intentar superarse cada día.

Lo que a mí me parece escalofriante es llevar esa admiración al extremo y convertirla en adoración irracional. Tomar lo que dice otra persona como acto de fe y dejar de un lado nuestro punto de vista individual. Eso me parece muy grave. Me parece que en esos casos, usamos a la otra persona como vía de escape. Nuestras carencias las tapamos detrás de su imagen idealizada. Y, cuando eso lo llevamos al extremo y se junta con el comportamiento grupal borreguil, podemos hacer muchas estupideces.

La pertenencia al grupo está bien, porque el ser humano es un animal gregario y necesita vida social para sobrevivir. Pero tenemos que conservar nuestra individualidad. Yo ahí lo dejo.

Y esta es otra arrikireflexión en voz alta,  de esas que me da últimamente por hacer. Igual debería escribir un libro de autoayuda y forrarme vendiendo ejemplares y dando conferencias. Todo es planteárselo xDD






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